jueves, 8 de octubre de 2009

LA MISIÓN EN IMÁGENES

Gracias a la colaboración de los Padres Misioneros Redentoristas, se cumplió la Santa Misión Parroquial en el sector de la Capilla Nuestra Señora del Portal, entre el 4 y el 11 de octubre de 2009.

Es el paso de Cristo, que nos renueva a través de su Palabra y de la celebración de los Sacramentos.

Los signos pedagógicos de la Misión.
La Eucaristía, indiscutible fuente de unidad y celebración de acción de gracias.
Durante la Misión se celebraron las Primeras Comuniones de 38 niños de escasos recursos económicos, gracias al apoyo de muchas personas y al trabajo previo de los catequistas de la parroquia, que desde febrero de 2009 iniciaron su tarea de formación.

Con las luces iluminamos el camino del Santo Rosario.

La asistencia fue numerosa y particpativa en las celebraciones.





La Palabra de Dios Proclamada y Predicada fue uno de los alimentos invaluables de la Santa Misión.

La 'Tienda Misionera', un apoyo al sostenimiento de la Misión.



Renovando los votos matrimoniales.

La Virgen Santísima nos acompañó todos los días, desde la aurora hasta el anochecer.




Al final, en la clausura, las danzas de los aprendices del SENA nos dieron una muestra de su talento...hasta que la lluvia nos corrió.

Sólo tenemos palabras de gratitud para Nuestro Señor Jesucristo Redentor, por la Palabra que se ha sembrado como semilla en un campo abonado en la Premisión; sabemos que también la semilla pudo caer en el camino, entre las piedras o junto a las espinas... Sólo te pedimos Señor, que este paso tuyo por nuestra comunidad dé muchos frutos para gloria tuya.

A Ti Madre Santísima del Perpetuo Socorro, continúa bendiciendo a tus misioneros redentoristas, ampáralos y protégelos siempre, para que con su trabajo den a conocer a muchos el rostro de tu adorado hijo. Amén.

domingo, 8 de febrero de 2009

FEBRERO 8 DE 2009

V Domingo del Tiempo Ordinario
Job, 7, 1-4.6-7; Sal. 146; 1Cor. 9. 16-19.22-23; Mc. 1, 29-39

Marcos 1,29-39
"En aquel tiempo, al salir Jesús y sus discípulos de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba con fiebre, y se lo dijeron. Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar.
Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron:
- Todo el mundo te busca.
Él les respondió:
- Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí, que para eso he salido.
Así recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando los demonios".



"Expulsaba a los demonios"




De las lecturas de este domingo podríamos hacer un comentario que comenzase en la línea de lo que dice Job; parece que cuando leemos a Job todo fuera amargura en la vida humana, no hay esperanza, somos como esclavos y la muerte es nuestro horizonte. Pero nos habla así, para enseñarnos que la única salida ante tanta miseria humana es volvernos a Dios y pedirle que nos salve y nos cure.
Pero igual, esas palabras de Job, son también como un reto para sortear las dificultades y entender que estamos hechos para cosas mejores y para descubrir en medio de tantas situaciones que NO todo es amargura en la vida humana.
Dios no creó un mundo envuelto en la tristeza, el dolor y la muerte. Dios nos ha creado para la vida y para disfrutar de ella. Nos ha creado para levantar la cabeza y gozar en solidaridad con los hermanos y hermanas de la salvación que se acerca, que ya está presente entre nosotros, que se manifiesta en la solidaridad, en la lucha por los derechos de los pobres y entre tantas y tantas otras cosas muy buenas que suceden a nuestro alrededor y que son signo de la presencia del Reino.
Cuantas veces nos encontramos con muchas personas sumidas en el pesismismo, que hablan de que no hay salida para la crisis, que todo se terminó, que como esta de rápido el mundo..sin ganas de ser.
En el Evangelio de este domingo nos encontramos también con personas así, como la suegra de Pedro. Está en la cama con fiebre. Está apartada de la vida. No piensa más que en su dolor y su pena. Vuelta sobre sí misma y su pesimismo no quiere saber nada de lo que sucede en la casa.
O como esa multitud que llega donde Jesús, ya sin esperanza, ya sin ganas de disfrutar, como que no ven la luz al final del tunel, que no encuentran como nada de que disfrutar, pero si muchas cosas para dolerse y para quejarse...mucho pesimismo para regalar.
Es ahí donde empezamos a descubrir como dos aspectos del Evangelio de este domingo.
Jesús cura y levanta
Jesús actúa. Jesús cura y levanta, sana e integra. Agarra de la mano a la suegra de Pedro y la levanta. Ésta sale de la cama y dice el Evangelio que se puso a servirles.
Es decir, en el contacto co Jesús y al recibir el milagro que de el viene, al recibir el poder sanador y santificador de Jesús; la vida de esta mujer cambia, entra de nuevo e el río de la vida, pero en una dimensión distinta, ya no centrada en sus propias necesidades y dolores sino en las necesidades de los demás.
Es un signo de lo que significa ser seguidor de Jesús, que no es otra cosa que se capaz de disfrutar de la vida a través de la solidaridad, en fraternidad, en cercanía con los demás: en amor y cariño. En la convivencia
La actitud de la suegra de Pedro no es la de protagonista, sino la de servidora, la que ahora sanada, quiere hacer la voluntad de Dios.
Lo mismo pudiéramos decir de la multitud que va a buscarlo; sencillamente Jesús les devuelve la vida, para que vayan y construyan un mundo más fraterno y mas justo.
Seguramente nuevos discípulos de Jesús gente que sale de las tinieblas y entra a la luz para disfrutar la vida, de la mano de sus hermanos, capaces de integrarse, de acogerse, de reconciliarse y lo hacen con gran alegría, co gozo y sobre todo en esta vida que es el gran regalo que Dios nos ha hecho y que el mismo llevara a la plenitud.
La importancia de la oración
Pero también encontramos en medio de esta actividad profética de Jesús, como Jesús cuida su comunicación con el padre através de la oración, siempre en el silencio la soledad.
Los evangelios han conservado el recuerdo de una costumbre suya que causó honda impresión: Jesús solía retirarse de noche a orar.
Este texto de Marcos nos enseña lo que significaba la oración para Jesús. La víspera había sido una jornada dura. Jesús «había curado a muchos enfermos». El éxito había sido muy grande. Cafarnaúm estaba conmocionada: «La población entera se agolpaba» en torno a Jesús. Todo el mundo hablaba de él.
Esa misma noche, «de madrugada», Jesús se levanta y sin avisar a sus discípulos se retira al descampado. «Allí se puso a orar». Necesita estar a solas con su Padre. Pero no se deja aturdir por el éxito. Sólo busca la voluntad del Padre.
Por eso ante las palabras de Simón sus compañeros que lo buscan le dicen «Todo el mundo te busca».Jesús no se deja programar, no le interesa quedarse a disfrutar de su popularidad, porque muchos todavía no han escuchado la Buena Noticia de Dios: «Vamos… para predicar también allí».
Hoy en día en el cristianismo contemporáneo vemos cómo se va despertando la necesidad de cuidar más la comunicación con Dios, el silencio y la meditación, porque tenemos hambre de Dios.
Es urgente tomar de Jesús este ejemplo de oración. Los cristianos, por lo general, no sabemos estar a solas con el Padre. Los teólogos, predicadores y catequistas hablamos mucho de Dios, pero hablamos poco con él.
La costumbre de Jesús se olvidó hace mucho tiempo. En las parroquias se hacen muchas reuniones de trabajo, pero no sabemos retirarnos para descansar en la presencia de Dios y llenarnos de su paz.
Cada vez somos menos para hacer más cosas. Nuestro riesgo es caer en el activismo, el desgaste y el vacío interior. Sin embargo, nuestro problema no es tener muchos problemas, sino NO tener la fuerza espiritual necesaria para enfrentarnos a ellos.
Esa fuerza nace del diálogo filial con nuestro creador, de esa conversación fraterna co nuestro redentor, de ese corazón a dejarse conquistar por la acción del Espíritu Santo.
Dejémonos sanar, dejemos liberar para entrar a una nueva vida al Ritmo de Jesús, pero pidámosle al señor que en medio del ruido de este mundo, encontremos nuestro propio desierto para la oración y asi como queremos que él nos escuche nosotros aprendamos a escucharlo a él e su palabra a ejemplo de nuestra adorada Madre la virgen María Nuestra Señora de la Paz. Amén.